Tiembla la tierra, las grietas se abren
Ahí viene, puedo escucharlo
el chillido del viento
Alentando,
empujando
¡Grito de guerra!
Y aun con el viento; las hojas inmóviles
Perdidas
venas encogidas
y en sus ramas las heridas
de corazones marchitos.
Rebeca.
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