miércoles, 27 de enero de 2010

Un dia de trabajo Parte 1

UN DIA DE TRABAJO.

Una vez había un tipo sentado solo en su departamento intentando escribir un relato de amor, pero ese tipo tenia tantos problemas que termino escribiendo alguna locura, mientras escribía su mala prosa recibió una llamada:
— ¿Jonás?, ¿Eres tú?
—Sí.
—Papa esta bebiendo de nuevo. ¡El hijo de puta no ha cambiado!
—Sí, lo sé.
—Llámale y dile algo.
—Que podría decirle. ¿Que estamos todos jodidos y que pretendo calmarlo?
Colgó.
Era su hermana. Cuando la familia estaba bajo un mismo techo ellos eran como desconocidos. Al fin y al cabo todos somos desconocidos, incluso para nosotros mismos.

Jonás llevaba una vieja camisa azul que le quedaba pequeña y le apretaba de las axilas. Era todo muy absurdo y odioso pensó Jonás. Le disgustaba la televisión como también odiaba las estaciones de radio. A ratos odiaba su propia existencia y otras la adoraba. Odiaba su estomago y su vomito y su sangre. Todo era maldito, vil y una gran mentira.

Las cosas no parecían marchar bien y tampoco parecía que tuvieran la intención de mejorar. Esa misma mañana Jonás había ido a ver un trabajo al centro de la ciudad. Mientras iba en el autobús lleno de gente se sintió extraño, como si no fuera humano y las personas que iban con él en el autobús quisieran devorarle vivo como serpientes. Unos bajaban y otros subían, llegaban o se iban, se podían sentar o como la mayoría, iban parados en ese autobús en movimiento ansiosos para llegar a sus trabajos y tener una dosis más de rutina laboral, después volver a sus casas con el espíritu mas quebrantado que ayer para besar a sus esposas que no conocen, y mientras comen la cena fría con semblante triste preguntarse <<¿Y si tal vez esto hubiera cambiado?>> El trabajo era una libertad y una prisión a la vez, nada estaba bien en este lugar, o tal vez la humanidad estaba mal.

Al llegar a la cita entro por la puerta de empleados. Todos estos empleados deben sentirse de lo más miserable—pensó Jonás—. Los trabajadores entraban y salían y lo hacían de tal forma que parecía que disfrutaban estar ahí, era como si ahí dentro hubiera una fuerza de gravedad que atraía a los perdedores, y Jonás estaba siendo atraído. Al entrar pregunto por la persona encargada de recursos humanos. Una vieja mujer vestida de seguridad parecida a un pequeño gorila que aparentaba estar enojada con todos le respondió que debía de esperar en el comedor de empleados. Al poco rato Jonás se harto de esperar y decidió ir a preguntar a la mujer gorila si ya había llegado la persona de recursos humanos.
—Disculpe. ¿Ya llego esa persona? Tengo bastante rato esperando.
La mujer gorila frunció el ceño y movió la cabeza a la izquierda con un movimiento corto y rápido de gorila. Señalo hacia el baño que estaba detrás de su puesto, su barraca debía pensar la mujer simiesca.
—Ya llego la señorita que le va a atender, haga el favor de regresar a esperar al comedor.

De pronto Jonás pensó que la mujer gorila estaba enfadada siempre porque su lugar estaba justo enfrente de los baños. No debe ser muy agradable oler la mierda de doscientos empleados diariamente mientras ves tu vida pasar y desperdiciarse con todos tus sueños. Todo era deprimente y todos ahí estaban condenados. Unos más que otros, tal vez.

Jonás espero otro rato y espontáneamente empezó a pensar en Dostoievski. El quería leer “Los Hermanos Karamazov” pero no tenía dinero para comprarlo; y así siguió divagando hasta que una mujer gorda entro por la puerta como si tuviera mucha prisa.
—Que vienes por el trabajo, ¿no es así? —Dijo la mujer gorda con aire prepotente.
—Sí, así es. —Contesto Jonás un poco intimidado.
—Bien, espera un momento aquí.
La mujer gorda se alejo cerrando la puerta violentamente.

Jonás se quedo esperando…otra vez. Todo era una tonta espera. Esperabas para entrar al cine, para comprar comida en el supermercado, para tener algo de acción en tu vida, esperabas que te dieran ganas de ir a cagar y mientras cagabas esperabas que después de jalarle a la cadena los problemas desaparecieran. El mundo esperaba algo grande, todos lo esperábamos. El papel de baño a veces no era suficiente para poder limpiarse el culo —pensó Jonás en una de sus divagaciones bizarras—

Esta vez la espera no fue tan larga y la mujer gorda regreso rápido.
—Ok. Pasa a la oficina. —Dijo la mujer gorda con prisa.
—Bien.

A la puerta de la oficina la mujer gorda hizo un gesto con su nariz y movió la cabeza servilmente a la gran ejecutiva gerente exitosa que posaba su culo graciosamente en la silla de piel giratoria.

Al entrar Jonás vio a la gran ejecutiva gerente exitosa sentada detrás del escritorio y tecleando como si algo importante estuviera a punto de ser mandado de esa computadora. Dirigió una mirada a Jonás y haciendo entender que el la hacía perder tiempo le dijo que se sentara.
—Hemos hecho una llamada y nos han confirmado que trabajarás con nosotros.
—Si, a eso he venido.
—Bueno mira, necesito copia de tu identificación y el gafete que te dieron en la agencia de empleo.
—Pero en la agencia de empleo me dijeron que con estos dos papeles todo estaba arreglado. —Dijo Jonás ya un poco irritado.
Jonás abrió su mochila y saco un par de hojas con la basura burocrática correspondiente. Mientras la señora oficinista examinaba los documentos. Jonás se dio cuenta que ella tenía una gran verruga arriba de su labio que parecía un planeta minúsculo que al principio de la existencia choco con la cara de esa horrible mujer. Tal vez la mujer le haya puesto un nombre a su verruga, a la mejor la llamo Vera, o Jenna—pensó Jonás—.
—Parece que todo está en orden. —Dijo cara de verruga.
—Perfecto, ¿en qué parte trabajare?

La verruga gigante levanto el culo de su cómoda silla de oficinista y antes de dar un segundo paso miro a Jonás de arriba abajo y noto que no todo estaba en orden.......Continuara.....

5 comentarios:

Carmen Irene dijo...

NO mames.
Todo chido hasta que leí "seño"... es con C.
(Te paso la falta de algunos acentos)
Y ya sube lo que escribió Yasser.

Peace out.

Cero Escritor dijo...

Gracias por la observación Carmen.Respecto a los acentos,yo no soy de esas personas que se saben las reglas y demás formalidades.No por eso dejare de hacer algo que me gusta,aunque sean sandeces.Simplemente si veo que la palabra se ve mal entonces se que hay que corregirla.

Ya esta el escrito de Yasser. Pronto seguiremos subiendo mas chingaderas.

Pd:Gracias por leer el blog.

Anónimo dijo...

buena historia...verdaderamente real la señora gorda me parecio conocida será que todos tenemos una señora gorda cerca....buen relato george...siguele con esto

Tama dijo...

Si quieren yo les hago el paro con la corrección gramatical. Me gusta la idea.

Yasser dijo...

Tengo diarrea. :(